El Circuito De La Comunicación
EL Lenguaje entendido como proceso de
comunicación de un mensaje entre dos sujetos hablantes, al menos siendo
el uno emisor, y el otro, el destinatario o receptor. Ahora bien, cada
sujeto hablante es tanto emisor como destinatario de su propio mensaje
puesto que es capaz de emitir un mensaje decodificándolo al mismo
tiempo, y puesto que no emite nada que, en un principio no pueda
decodificar, tambien hablaremos del dialogo, las funciones de la
comunicación y los factores de la comunicación.
El circuito de la comunicacion
La idea básica es un emisor personalizado (en este caso, yo mismo), un
receptor único (en este preciso instante, usted). El primero, entonces,
envía al segundo lo que se conoce como mensaje (el esto), por un canal
(electrónico, virtual, como se prefiera decirle, o como esté mejor
llamarlo), por medio de un código (el castellano rioplatense formal, de
acuerdo a lo que tengo casi como verdad indiscutible) y teniendo en
cuenta un referente (que en este caso sería justamente el mismo sistema
de la comunicación, por lo que estaríamos haciendo algo así como
metalenguaje). Pero claro, no es tanto ni tampoco es tan poco. Digamos
que es una cuestión de silencios. De gestualidades y paratextos
(dependiendo de dónde estemos parados; un pasillo, una puerta de baño,
un entrepáginas). De esos intersticios modificadores directos no sólo de
capacidades (de uno y otro lado, por supuesto), sino también de
estados, de movimientos, de deseos que son tantos ocultos como
animalmente visibles (repito, en algunos casos tal vez). De psiquis o
factores sociales que intervienen haciendo crack en los huesos expuestos
de un esqueleto lingüístico que hace demasiado tiempo que se mantiene
en pie. Inconmovible a los cambios externos que por años y años en
breves tiempos le amarillearon los retazos de piel podrida que se le
aquietaban enrededor de los ojos secos. Y entonces (que parece temporal
pero es causal, de consecuencias discursivas), el ahora. El momento
preciso, el segundo en cámara lenta donde la palabra resfala de la
lengua, escapándose con violencia de la más o menos cuidada cárcel ósea.
Que surge escupiéndose como proyectil (ese asesino nunca culpado ni por
ley ni por retórica ni por costumbre) y se presenta a escena aminorando
respuestas con un quiebre de sobrero. Saliendo a escena y comentando
detrás de cualquier máscara posible que al fin y al cabo nada es norma, y
que todo es uso. Y a usar vamos. Haciendo lo que tal vez mejor sepamos
hacer, aunque a veces le esquivemos un poco el bulto.
viernes, 24 de octubre de 2008
Dialogo

El
diálogo es una modalidad del discurso oral y escrito que se da en la
comunicación entre un emisor y un receptor que interactúan. También se
usa como tipología textual en lingüística y en literatura cuando
aparecen dos personajes que usan el discurso diégetico llamados
interlocutores. En este sentido constituye la forma literaria propia del
género literario dramático y, como tal, se divide en parlamentos o
peroraciones entre personajes que se dirigen mutuamente la palabra.
El diálogo consiste en presentar una conversación sostenida entre dos o más interlocutores. El diálogo se emplea en los subgéneros literarios, tales como: La novela, el cuento, la fábula, teatro o poesía.
Un buen diálogo nos permite definir el carácter de los personajes. La palabra revela intenciones, estados de ánimo, en definitiva, lo que no se puede ver y en ello radica su importancia.
El diálogo exige un gran esfuerzo de creación ya que obliga a penetrar en el pensamiento del personaje. Ejemplo: "Edipo Rey" de Sófocles
El diálogo consiste en presentar una conversación sostenida entre dos o más interlocutores. El diálogo se emplea en los subgéneros literarios, tales como: La novela, el cuento, la fábula, teatro o poesía.
Un buen diálogo nos permite definir el carácter de los personajes. La palabra revela intenciones, estados de ánimo, en definitiva, lo que no se puede ver y en ello radica su importancia.
El diálogo exige un gran esfuerzo de creación ya que obliga a penetrar en el pensamiento del personaje. Ejemplo: "Edipo Rey" de Sófocles
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